
La industria manufacturera argentina se encuentra frente a una ventana de oportunidad histórica impulsada por los avances en Inteligencia Artificial (IA), una tecnología de propósito general capaz de reconfigurar integralmente las estructuras productivas. Un informe elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y Accenture sostiene que la implementación efectiva de estas herramientas permitiría transitar hacia la denominada “Fábrica 2030”, un modelo de entorno productivo “inteligente, conectado y adaptativo, donde la toma de decisiones, la ejecución de tareas y los mecanismos de aprendizaje continuo se integran en ciclos de retroalimentación que mejoran el desempeño operativo”. Si bien el punto de partida es complejo, con una productividad laboral que cayó un 1,8% anual en la última década, la adopción amplia de IA promete “recuperar parte sustantiva del terreno perdido en un horizonte más acotado”, aportando un crecimiento adicional que podría revertir diez años de estancamiento en apenas un lustro.

La investigación, a la que tuvo acceso Tendencia de Noticias, destaca que la IA no elimina ocupaciones de forma masiva, sino que reconfigura las tareas que las componen, afectando de manera dispar a los distintos complejos industriales. El informe distingue dos familias de aplicaciones: la IA digital, orientada a tareas intensivas en conocimiento y lenguaje, y la IA física, vinculada a la robótica inteligente y la automatización de procesos motrices en planta.
Según el documento, “la IA digital tiene el potencial de transformar el 34% del tiempo de trabajo en la industria argentina”, cifra que se eleva al 63% en sectores del conocimiento como el farmacéutico o el software. Por otro lado, “la IA física tiene el potencial de transformar el 36% del tiempo de trabajo en la industria”, con un impacto más marcado en las industrias tradicionales (41%) y la metalmecánica (40%). Esta transformación implica que “las tareas de mayor jerarquía —como gerentes, supervisores de planta, ingenieros o técnicos— presentan un alto potencial de transformación mediante IA digital, que alcanza en promedio alrededor del 50% del tiempo de trabajo”, permitiendo reasignar el talento humano hacia actividades de mayor valor agregado.
Brechas de inversión y la barrera del conocimiento
A pesar del optimismo, los datos reflejan un rezago evidente en la implementación actual. Solo una de cada tres empresas industriales en Argentina invierte hoy en proyectos de IA, y la mayoría lo hace en aplicaciones básicas como el procesamiento de información. El informe identifica un desfasaje entre la intención y la acción: mientras el 80% de las firmas planea invertir regularmente en los próximos cinco años, el 70% reconoce que su nivel de adopción es inferior al de sus competidores internacionales.

La principal traba para acelerar este proceso no es estrictamente financiera, sino cognitiva. El informe de la UIA es taxativo al respecto: “el 70% señala que la comprensión de la tecnología constituye el obstáculo más relevante”. Esta falta de saber específico genera una visión estratégica limitada, donde “la adopción se orienta prioritariamente a la reducción de costos, por encima de objetivos vinculados a la mejora de la competitividad y al crecimiento”, como la innovación en productos o la resiliencia operativa.
Para construir la Fábrica 2030, el informe advierte que es imperativo fortalecer el “núcleo digital” de las empresas, que hoy presenta una madurez limitada. Apenas el 15% de las organizaciones exhibe un desarrollo avanzado en habilitadores críticos como la gobernanza de datos, la sensorización o el almacenamiento en la nube. Al respecto, el documento subraya que “dado que el rendimiento de la IA depende directamente de datos confiables, estructurados y accesibles, esta base tecnológica insuficiente constituye un límite estructural para su escalamiento”.

Finalmente, el factor humano aparece como el tercer pilar fundamental. Aunque el 75% de los empleados muestra predisposición para incorporar estas herramientas, casi la mitad de las empresas que buscaron perfiles especializados enfrentó serias dificultades para hallarlos. En este contexto, la UIA sostiene que el “upskilling y el reskilling —con foco en habilidades complementarias y profundas que integren el conocimiento tecnológico con la expertise del negocio— pasan a ser condiciones necesarias para impulsar la competitividad”.
La conclusión del informe es clara: para la industria argentina, avanzar en esta agenda de inteligencia artificial “no es una opción, sino un requerimiento necesario para crecer”.